UN SKIN EN MI PATIO
Desde que Charles Maurras a principios del siglo XX creara el primer modelo fascistas con sus “Camelot du roi”, hasta el “Diario de un Skin” por Antonio Salas han ocurrido multitud de eventos en la historia: guerras, genocidios, dictaduras, opresión, violación de los derechos humanos, torturas,… y un sin fin de fenómenos tan duros como la ideología que los aplicó. La permutación de estos eventos históricos no ha hecho mella en la coraza de una ideología cada vez mas patente en nuestra sociedad, es decir, las bases filosóficas que crearon el fascismo-nazismo siguen siendo las mismas. Antonio Salas, a lo largo de la obra, nos muestra como esta ideología sigue viva entre nosotros, y además, al hilo de su experiencia podemos observar como se presta del uso de la tecnología para una rápida propagación de sus actividades. Cuando hablamos de nazismo hoy por hoy, nos estamos refiriendo a una fuerza que, independientemente de las causas de las que se alimenta, fluye con energía y discreción entre la población a la que pertenecemos. El autor nos muestra como, con el uso de Internet, la propaganda nazi en el circulo musical y las conferencias internacionales que se sustituyen por diferentes países, el nazismo crece, no ya desde el corazón de una Europa incierta, sino que además encuentra adeptos en países que nada tuvieron que ver con el nacimiento de esta filosofía. Muestra en definitiva que el nazismo no se lleva a cabo solo en Alemania, cuna que le vio nacer, sino que atendiendo a la naturaleza filosófica nietzscheana, se extiende allá donde exista una sociedad que se crea enferma en cuanto a su debilidad cultural. Diferentes causas podrían seducirnos para explicar y justificar el aumento del racismo en la Europa actual, tales son: la inmigración descontrolada, la inseguridad ciudadana, perdida de identidad cultural y colectiva, puestos de trabajo ocupados por “no europeos”, … Todas estas causas no hacen mas que crear un miedo colectivo en la sociedad europea, encauzándola hacia una sola solución, votar a los partidos de ultraderecha. ¿Quien o quienes son los responsables de que la sociedad europea termine pensando así? ¿Son los partidos de ultraderecha como “le Front Nationale” de Le Pen en Francia los causantes de una creación paulatina de simpatizantes? ¿O son los partidos que gobiernan en esos momentos los que por no aportar una solución “ayudan” de forma indirecta a que pensemos así? Cierto es que ante la multitud de problemas que está sufriendo la sociedad europea hace falta un giro en la manera política de ver las cosas, un giro que vaya unido de una democracia justa para todos, de una nueva y eficaz “ciencia social” que armonice todas las formas de pensamiento hasta tal punto de que no exista hueco para pensar en que la única solución es votar a un partido de tendencias neonazi. Por el hecho de no ver constantemente personas con las cabezas rapadas no quiere decir que no exista una simpatía a tales movimientos ideológicos, es mas, el neonazi se caracteriza por no ir con la cabeza rapada, por no ser un “skinhead”. Movimientos culturales tan importantes como el grupo CEDADE (Circulo Español de Amigos de América y Europa) creado en España en 1966 y disuelto oficialmente en 1993, así como los Institutos Revisionistas y el Centro de Estudios Indoeuropeos, dejan patentes que los pensamientos de ideología neonazi siguen vigentes y activos en nuestro país. Existe una clara verticalidad en la expresión del fenómeno nazi. Los movimientos culturales como los citados anteriormente son la cúspide de la filosofía, la “central” desde donde se dirige todo, el nido donde se gestan las futuras ideas y manifestaciones ultraderechistas. Por otro lado tenemos en la base de la pirámide, protagonizada principalmente por los “skinheads”, al fútbol, como principal fuente de expresión y donde estos encuentran en tan descontrolada situación un momento catártico puro. Las manifestaciones discretas ocurren arriba, en la cúspide, las indiscretas principalmente en el fútbol. No podemos caer en la ignorancia de pensar que solo una pandilla de cabezas rapadas, los únicos fieles a un partido de fútbol el domingo, son las únicas personas que piensan así. ¿Cómo consiguen los psicólogos y sociólogos explicar la conducta de una persona que durante la semana hace una vida normal, y los fines de semana se convierte en un potencial asesino, que vomita insultos y aberraciones contra los negros y contra la ciudad vecina a la que se enfrenta su equipo, esgrimiendo además símbolos nazis? ¿Somos lo que hacemos o lo que pensamos? ¿Cuántos habrá que piensen como esas personas pero que no encuentren en el fútbol esa catarsis loca de expresión? ¿Cuántos habrá que nieguen ser racistas pero que les incomoden la presencia de una persona de color? Lejos de caer en una estúpida y vanidosa profecía, me veo obligado a decir que, si un gobierno democrático no encuentra una solución a los problemas sociales, el nombramiento de un partido ultraderechistas es cuestión de tiempo. El problema es grave y nuevo para los políticos. No ha existido nunca una migración tan descontrolada y masiva de seres humanos hacia otro continente. Málaga es hoy por hoy la capital de la inmigración en España y también la más violenta. No existe una causa-efecto entre ambos fenómenos, pero si una correlación. Dato atractivo para estas ideologías. Todos estos problemas irán creando mella en una sociedad cada vez más incrédula y vulnerable. El libro “Diario de un Skin” de Antonio Salas en un excelente libro donde se recogen datos históricos y vanguardistas de un movimiento ideológico que pone los pelos de punta, pero que para algunos es una solución político-social de la Europa moderna.